"Gastromanga": ¿nuevo concepto?

08/11/2012
El Salón del Manga es no sólo "una gran fiesta del manga" sino también de toda la cultura japonesa en general, como demuestra el éxito del espacio gastronómico, con diez establecimientos de restauración, que de cara a futuras ediciones se ampliará.

Salon Manga, CocinasCentrales.comLa combinación del 60% más de espacio, el cambio del recinto ferial de L’Hospitalet a Montjuïc y la ampliación de la oferta no solo al cómic, sino a la cultura japonesa han dado el mejor regalo a la mayoría de edad de la XVIIIª edición del Salón del Manga de Barcelona, que el pasado domingo 4 de noviembre cerró con 112.000 visitantes (otakus, fans), el 70% más que hace un año. En 2013 repetirá escenario, con el deporte como eje. "Hemos constatado que al disponer de un mayor espacio se han podido desarrollar nuevas actividades y ampliar otras para mayor comodidad de los asistentes", ha afirmado Carles Santamaría, director del salón y de FICOMIC.

Por primera vez, el Salón ha apostado por incluir la gastronomía como disciplina para acercar el público a la cultura japonesa. La exposición principal se ha titulado "Manga a la Carta" un recorrido entre la relación de la gastronomía japonesa y el manga.

“Una vez en Kioto me sirvieron un plato con unas láminas de carne que se movían. Era el corazón de un ciervo recién matado, que seguía palpitando”. Con esta anécdota Ferran Adrià inició el sábado, su intervención en el taller de cocina japonesa. El cocinero aseguró que de esa peculiar experiencia culinaria, vivida durante uno de sus viajes por el país nipón, extrajo la lección más importante de su vida: “No hay comida rara, solo gente rara”.

 Adrià mostraba así su respeto por una cocina con la que ha mantenido vínculos estrechos en los últimos años. Junto a él protagonizó la jornada Hiroyoshi Ishida, cocinero del exclusivo restaurante japonés Mibu, acompañado de sus dos ayudantes más veteranos, y Albert Raurich, exjefe de cocina de elBulli y artífice del barcelonés Dos palillos. Ishida y Adrià colaboraron ya en el año 2003, cuando el japonés pasó unos días en elBulli. De esta experiencia surgió la publicación manga Mibu-El Bulli, del dibujante Dai Ochiai y la guionista Naomi Tanaka. Este inusual cómic ilustra los retos culinarios y las experiencias conjuntas de los dos chefs.
 
Cuatrocientas personas siguieron atentas la lección magistral, algunas caracterizadas como personajes de los manga, muchas de ellas muy jóvenes y muchas otras tomando fotos. Una mujer enfundada en un elegante kimono repartía entre el público algunos platos nipones que Ishida preparó in situ: sopa dashi, un caldo básico hecho de algas kombu y bonito seco, y unas pastas de forma ovalada a base de tofu deshidratado, huevo, patata, sal y un poco de soja, todo freído en una olla llena de aceite hirviendo.
La sopa, según Ishida, es la base de la cocina japonesa: “Si la sabes preparar, puedes considerarte un buen cocinero”. “Podría haberlo traído hecho y recalentarlo en un horno, como se hace en un catering. Pero quería que lo probárais recién hecho; eso es algo muy japonés”, elogió Adrià al cocinero nipón. Mientras el catalán ofrecía consejos sobre cómo comer sushi, Ishida y Raurich optaban por concentrarse en sus platos. “Prefiero cocinar que hablar”, reconoció Ishida, que no dejó de sonreír a una audiencia impaciente por probar sus propuestas.

Fuente: ElPaís.com

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